Con el paso del tiempo, nuestro cuerpo reduce la producción de colágeno y elastina, responsables de la elasticidad de la piel.
La búsqueda de tratamientos no quirúrgicos que disminuyan y prevengan el envejecimiento de la piel y las temidas arrugas es muy frecuente.
Entre los procedimientos más solicitados se encuentran la toxina botulínica y el relleno facial, que veremos a continuación.
El relleno facial es un tratamiento en el que se inyecta una sustancia bajo la piel con el objetivo de recuperar el volumen facial perdido debido al envejecimiento.
El procedimiento rellena surcos y arrugas estáticas (aquellas que podemos ver incluso con el rostro relajado), aumenta los labios y mejora el contorno facial.
Existen varias sustancias de relleno, pero, sin duda, el ácido hialurónico es la más conocida y utilizada. Es un compuesto natural de nuestro cuerpo y, con el paso de los años, su producción disminuye.
El producto que utilizamos para el relleno facial se sintetiza en laboratorio y es prácticamente igual al que produce nuestro cuerpo, por lo que rara vez causa irritación o rechazo.
Una vez aplicado bajo la piel, rellena el espacio entre las células y, gracias a su capacidad de atraer agua, devuelve volumen e hidratación. El ácido hialurónico forma parte de un grupo de sustancias de relleno no definitivas, es decir, con el tiempo el cuerpo reabsorbe el producto.
La ventaja de este tipo de compuesto es que acompaña los cambios faciales del paciente, garantizando un resultado natural. Además, el procedimiento puede realizarse nuevamente siempre que sea necesario.
Podemos ver el resultado del procedimiento de inmediato, incluso con algo de hinchazón. Eventualmente pueden aparecer algunos hematomas, que desaparecen en pocos días.
En las primeras horas después de la aplicación, el paciente debe evitar tocarse el rostro.
Evitar actividades físicas intensas durante un día.
Usar protector solar y no exponerse demasiado al sol en los primeros días.
El relleno no es un tratamiento preventivo, siendo indicado para pacientes que ya presentan un cuadro de envejecimiento facial visible.
Para mejores resultados, el relleno facial puede asociarse con otros procedimientos, como las aplicaciones de toxina botulínica o las cirugías de rejuvenecimiento facial.
El procedimiento puede realizarse en el consultorio y, por lo general, utilizamos solo un anestésico tópico. Sin embargo, en algunos casos puede ser necesaria anestesia local. La sensibilidad al dolor varía de persona a persona, pero los pacientes suelen decir que es totalmente tolerable.
Normalmente una aplicación es suficiente, pero, si es necesario, se pueden hacer retoques. Existen diversas formas de aplicación, que pueden ser más superficiales o profundas, dependiendo de cada caso y de las zonas que serán tratadas.
Olá! Preencha os campos abaixo para iniciar a conversa no WhatsApp