Una de las cirugías más realizadas actualmente, la reducción de mamas es más que un procedimiento estético.
Está indicada para tratar problemas causados por mamas muy grandes, como dolores en la espalda y el cuello, problemas en la columna, lesiones en los hombros debido a los tirantes del sostén, entre otros.
La reducción de las mamas alivia estos problemas, proporcionando un tamaño más cómodo y la ventaja de lograr una apariencia más saludable, joven y simétrica. Además, la mamoplastia reductora también se utiliza en casos de nódulos o tumores mamarios.
La cirugía dura en promedio tres horas y puede realizarse con anestesia local con sedación, epidural o general.
El procedimiento elimina el exceso de tejido, grasa y piel, dejando las mamas más proporcionales al cuerpo.
Además del resultado estético, también alivia dolores en la espalda, los hombros y el cuello causados por el peso excesivo.
La recuperación varía de 30 a 60 días, con el uso de sostén quirúrgico y cuidados específicos en el postoperatorio.
En casos excepcionales, puede ser necesario el uso de drenajes quirúrgicos, que evitan la acumulación de líquidos. Los drenajes se retiran según la cicatrización de cada paciente.
Se recomienda el uso de sostén quirúrgico durante aproximadamente 30 días. Su uso ayuda en el proceso de cicatrización, además de proporcionar soporte y comodidad.
Es necesario evitar actividades intensas, levantar peso y mover los brazos de forma brusca durante al menos un mes después de la cirugía.
Las cicatrices pueden ser rojizas y grandes al inicio, pero tienden a volverse más finas y discretas con el tiempo.
El resultado será plenamente visible después de la cicatrización completa y la desaparición de la inflamación.
Las técnicas de la mamoplastia de reducción pueden variar según diferentes factores, como el tamaño y la forma de las mamas, la cantidad de tejido a retirar e incluso la necesidad de preservar la capacidad de amamantar en el futuro.
El cirujano evalúa cada caso de forma individual para definir el método más adecuado, buscando lograr un resultado armónico y funcional.
En algunas situaciones, la técnica puede priorizar cicatrices más discretas o preservar estructuras internas que ayudan en la lactancia.
De esta manera, además de mejorar la estética, el procedimiento también considera aspectos funcionales y la calidad de vida de la paciente.
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